Del estereotipo mexicano y otras payasadas.

Ayer sábado, en mi hora de comida, me dispuse a seguir el ritual habitual que sigo todos los 6tos días de la semana en el trabajo. Esos sábados se pone un tianguis en Polanco (si, por más inverosímil que se lea, HAY UN TIANGUIS EN POLANCO Y HAY LOBUKIS Y PAPUKIS COMPRANDO LENTES CHAFAS DE $70), ejem, entonces hay un puesto muy padre donde venden tacos de cecina y bistec y pechuga y chuleta y campechanos, pues, de a 10 pesitos y muy rica la cosa. Lo que sucede es que había una persona de esas que tocan instrumentos en la calle para ganar dinero y nada fuera de lo normal. Venía disfrazado (o no sé si en realidad era su apariencia usual, no me juzguen) de charro, y tenía hasta un bigotito propio que en realidad cumplía el disfraz (o de nuevo, la apariencia normal de esta persona). Estaba tocando con su guitarra canciones típícas del folklore mexicano, cuando de pronto, frente a él, un hombre extranjero de pelos amarillos y ojos verdes y una mujer muy muy hermosa que se parecía a la top model Tyra Banks. Creo, no estoy seguro, que venían con su hijo, y el niño encontró muy gracioso al caballero interpretando las canciones, incluso sus papás. Reían e instaban al intérprete a tocar mas canciones, mientras este les complacía y reanudaba sus canciones con más energía. Yo creo que lo que les daba gracia a los extranjeros, que estoy seguro de que eran extranjeros, era la apariencia de este señor, típico estereotipo de como en demás países se nos ve erróneamente. Y yo pienso:

Primero: nosotros (bueno, ustedes que se hacen los aludidos) siempre nos quejamos de la imagen que tienen los extranjeros de nosotros. Sí, esa que está cruzando justo ahora sus cabezas. Que nos la pasamos montados en burritos con nuestro poncho y nuestro sombrero charrero, tomando mezcal, tequila o cualquier derivado del agave, comiendo siempre nopalitos y tamales y rompiendo una píñata cada fin de semana. Y eso, si suerte tenemos. Ya me fui por las ramas. Lo que intento derivar aquí, explicando la situación del charro buenaonda del tianguis de Polanco, es que nosotros los mexicanos somos los primeros que creamos esa imagen llena de mitos y estereotipos de la cuál nos tildan siempre los turistas. Digo, no es que siempre que vengan extranjeros o que se esté en un lugar lleno de ellos se tengan que esconder a esas personas, que a final de cuentas están tratando de ganar algún sustento basado en su humor, habilidad, etc. Sino que más bien hablo de la dignidad que se tiene como mexicano y en si del respeto que nos tenemos a nosotros mismos. Creo que ahí reside todo el rollo existencial de "¡NO MAMES, SE BURLARON DE NOSTROS EN TOP GEAR, PERO YO SIEMPRE HAGO CHISTES DENIGRANTES DE JUDÍOS Y DE CHINOS Y ASÍ!" Quien en realidad se respeta y se conoce como mexicano, no tiene porqué sentirse aludido con tales simplezas. Y quien en realidad se dice mexicano, no tiene necesidad de probar su patria asistiendo a los partidos de la selección, portando una camiseta del equipo mexicano, ponerse hasta las nalgas los 15 de septiembre, etc. Digo, respeto mucho a las personas que hacen eso, a final de cuentas es muy su asunto y seguro hay más de una persona que haga eso meramente por diversión, y no por exaltar un sentimiento patriótico. 

Y segundo: ¿Les cuento un secreto? Me caen un poco mal toda la gente deambulando por Polanco que se la pasan pidiendo dinero. Porque si se tuvieran un poquito de respeto, tratarían de buscar un trabajo que, aunque no bien remunerado (para nada, creo yo) les ayudaría a apreciar un salario y tratar de siempre superarse. De nada sirve autocompadecerse de la situación precaria que uno está viviendo. Si, vengan y avientenme caca por haber dicho eso. Yo también los quiero mucho. 

(Seguro no lo notaron, pero mientras yo comía tacos, fomentaba ese estereotipo del que hablo, BUT I REGRET NOTHING)

Posted in , , . Bookmark the permalink. RSS feed for this post.

Leave a Reply

Search

Swedish Greys - a WordPress theme from Nordic Themepark. Converted by LiteThemes.com.